
Elise Graves - Fruta al alcance de la mano
Jugar con Katt siempre es un buen momento. Es muy linda, risueña, tiene cosquillas y acepta su sufrimiento como algo del destino. Ese día, la Señora Miranda y yo nos estábamos entreteniendo a costa de Katt. La encerramos en una pequeña jaula, le pusimos una mordaza para que se tapara la boca, le hicimos algunos juegos de humillación, además de juegos con la mano, vibración intensa y comida. Con la boca de Katt completamente vendada, le metí dos arándanos en la nariz, bloqueando el acceso al aire. Miranda y yo nos reímos mucho cuando Katt los sopló por la nariz con un poco de pánico. Uno podría compadecer a Katt por someterse a tal trato, ¡pero tened por seguro que Miranda y yo lo pasamos de maravilla!


































