Últimas actualizaciones que ofrecen Mistress Vixen

Mistress Vixen en 'Sujeción a los extremos'

Mistress Vixen - Sujeción a los extremos

No hay nada más que extremos cuando se trata de Mistress Vixen y esta sesión de CBT no es una excepción a esa regla. Hay un deleite absoluto en el rostro de Mistress Vixen mientras somete a su esclavo a una agonía absoluta, atormentando su pene y sus bolas con pinzas de grado médico al nivel más extremo. Como si las pinzas no fueran suficientes, luego decide azotar sus genitales y pezones hasta que no pueda soportar más... ¡y luego le da mucho más con pasión sádica en sus ojos!

Slave en 'La confesión - Parte 3'

Slave - La confesión - Parte 3

En esta sesión, la famosa Ama Vixen empuña una serie de brutales herramientas en sus manos enguantadas de cuero, entre ellas, la fusta, el látigo, el látigo de una sola cola y el bastón. Como experta en el fino arte del castigo corporal, a la Ama Vixen no le lleva mucho tiempo ponerse en marcha, golpeando todo el cuerpo del esclavo con brutales golpes para quebrar al más resistente de los esclavos. Cuando empieza a blandir el bastón, el esclavo está comprensiblemente aterrorizado y cuando los golpes empiezan a caer sobre su carne ya magullada y maltratada, casi puede gritar de agonía.

Mistress Vixen en 'La confesión - Parte 2'

Mistress Vixen - La confesión - Parte 2

El prisionero sigue negándose a confesar. No hay nada que hacer, salvo un trato más severo por parte de la Señora Vixen. Ella lo patea hasta someterlo, lo pisotea con sus botas de tacón de aguja, asegurándose de clavarle los tacones en la carne y luego orina sobre él y en su boca. ¡La degradación y la brutalidad son el nombre del juego de la Señora Vixen y no hay nadie mejor que ella!

Mistress Vixen en 'La confesión - Parte 1'

Mistress Vixen - La confesión - Parte 1

El esclavo personal de la Señora Vixen se ausentó sin permiso y necesita explicarse. Su renuencia a hacerlo solo hará que las cosas sean más difíciles para él. Menos mal que a la Señora Vixen le gustan los desafíos... Con él atado a la silla ginecológica, ella comienza su tormento con un cigarrillo, soplando columnas de humo en su cara y ojos y usándolo en sus pezones. Con una multitud de pinzas unidas a sus pezones, pene y bolas, lucha por no romperse y cuando salen los sonidos uretrales, ¡el miedo absoluto en sus ojos es real!