

La yegua tiene la tarea de limpiar el establo de la dueña. El siempre cachondo dueño de la cuadra se da cuenta de que esto no durará mucho, ya que era de esperar que hubiera tantas hormonas en juego. La dueña también los pilló a ambos en el acto, con el pene del dueño de la cuadra en la boca de la yegua. El castigo con látigo y vara sigue con la bota y después ambos pueden presentar sus culos para ser domados. Por qué este trato los puso a ambos más cachondos, solo el cielo lo sabe... ¡Pero también hay una solución común para esto!
