
Cherokee - and Sebastian
Las luces se han apagado, pero el calor aumenta en la celda de la cárcel de hombres con dolor. Cherokee usa sus músculos y su lengua afilada para castigar a su desafiante prisionero. Un poco de adoración a los pies, una carita asfixiante, un poco de concebido, una mera mezcla de tormento, borran la sonrisa de su rostro. Y ya sabes cómo dice el viejo refrán: no se acaba hasta que se folla el culo.



































