Como profesional de la salud, hay momentos en los que lamentablemente uno debe dar malas noticias. De hecho, ese día, la enfermera Elise informa a su paciente, Kino Payne, que ha sufrido un terrible accidente que ha provocado la necesidad de que le coloquen una faja médica de cuerpo entero durante dos meses. Aunque Kino puede parecer que se toma bien la noticia desde el principio, es sólo más tarde cuando la realidad de su situación comienza a hacerse evidente. Empezando por la cabeza de Kino, la enfermera Elise envuelve hábilmente todo el cuerpo de Kino en una posición sentada. La forma crea facilidad para rotarlo, maniobrarlo y simplemente controlarlo. Tras la momificación completa de su paciente, Elise lo recompensa con un dispositivo de vibración que estimula la circulación para generar endorfinas para el largo viaje de curación que le espera. Poco después, Kino expresa su lujuria por su enfermera después de confundir la atención y el cuidado que la enfermera Elise le brinda con una señal de intención sexual. La enfermera Elise, que no es de las que se atreven a cruzar sus límites, se esfuerza por poner a Kino en su lugar y enfatizar su relación profesional entre enfermera y paciente. Estén atentos a la segunda parte, en la que la enfermera Elise recurre a algunos procedimientos médicos poco ortodoxos que implican un palo de madera y una bolsa de plástico.